EL DUELO GESTACIONAL , PERINATAL O NEONATAL

Entre el 10 y 15% de los embarazos confirmados acaban en una pérdida gestacional durante el primer trimestre. El duelo gestacional sigue siendo un duelo invisibilizado y estigmatizado, por lo que muchas familias afectadas tardan o, incluso, nunca llegan a buscar los apoyos y recursos necesarios para hacer frente a esta situación. Por este motivo, es necesario que los profesionales de la salud mental perinatal reciban formación en duelo gestacional.

La pérdida gestacional es un suceso inesperado y para el que las familias que se encuentran en esta situación no están emocionalmente preparadas, hecho que puede suponer una dificultad a la hora de afrontar este tipo de pérdidas. A pesar de que las familias aún no conocen al bebé en persona, estas ya han desarrollado un vínculo muy potente con el bebé, por lo que es normal que experimenten reacciones emocionalmente desbordantes.

Este suceso sigue siendo tabú, lo que contribuye a aumentar la falsa creencia de que es un fenómeno poco habitual. Lo cierto es que entre el 10 y 15% de los embarazos confirmados acaban en una pérdida gestacional, y el 80% de las pérdidas ocurren durante el primer trimestre de embarazo. Para tener una referencia más clara, en los EE.UU cada año se registran 24.000 pérdidas gestacionales, lo que significa que uno de cada 160 bebés fallece antes de nacer.

El duelo es el dolor que sigue a la pérdida. Se trata de una experiencia muy individualizada y que puede variar de manera notable de persona a persona. Esta reacción incluye emociones como la tristeza, el enfado, la culpa o el shock. Dichas emociones tienden a mejorar con el tiempo a medida que la persona va aceptando la realidad de la pérdida, no obstante, hay algunas personas que acaban desarrollando un duelo complicado, que es aquél que no mejora o, incluso empeora con el tiempo.

Las personas que sufren un duelo complicado suelen presentar otra sintomatología concomitante, como depresión, ansiedad o, incluso, síntomas de estrés postraumático. Los síntomas depresivos más frecuentes incluyen la presencia de tristeza, culpa y una profunda desesperanza, así como pensamientos de poner fin a la propia vida que pueden llegar a interferir en el funcionamiento de la persona. En cuanto a la ansiedad, es frecuente encontrar excesiva preocupación durante la pérdida, así como en futuros embarazos. Pero cuando la pérdida se vive de una manera traumática eso puede dar lugar al trastorno por estrés postraumático, que incluye pensamientos intrusivos sobre la pérdida, evitación de todas aquellas señales que puedan evocar el suceso traumático, pensamientos negativos y cambios en la activación, como estar constantemente en alerta, como si el suceso pudiera volver a pasar.

La pérdida afecta de manera diferente a cada miembro de la familia, de hecho, es diferente la manera en cómo las mujeres y los hombres pasan por este duelo. La evidencia existente revela que los hombres que han vivido una pérdida gestacional tienden a manifestar síntomas de duelo menos intensos y una duración menor del tiempo de duelo. Se ha observado que las diferencias en el afrontamiento del duelo entre los miembros de la pareja pueden impactar negativamente en la relación marital, es decir, si un miembro de la pareja quiere hablar abiertamente de lo sucedido y el otro no se siente cómodo haciéndolo, eso puede causar tensiones en la relación. Además, las parejas que muestran un menor grado de satisfacción en la relación de pareja presentarán más dificultades a la hora de afrontar el duelo. Por este motivo, las parejas que comunican abiertamente sus emociones tras la pérdida y muestran comprensión hacia el estado del otro miembro de la pareja, presentan un afrontamiento más adaptativo y fortalecen la relación.

Sufrir una pérdida de este tipo produce cambios en la manera de sentir y pensar de la familia, la cual puede sentirse triste durante largos períodos de tiempo. De hecho, esta emoción puede verse exacerbada ante la proximidad de una fecha señalada, como el aniversario de la pérdida. A pesar de que no se puede revertir lo sucedido, sí existen algunas pautas que, con el tiempo, ayudan a afrontar de manera activa y adaptativa un suceso vital estresante como este:
Búsqueda de apoyo: mantener el contacto con los familiares y amigos más cercanos (hablar con ellos, pasar tiempo juntos) durante esta etapa puede contribuir muy positivamente a elaborar el duelo. A veces puede que los progenitores que han sufrido una pérdida no se encuentren motivados para buscar este apoyo, pero hacerlo es una buena oportunidad para mejorar el estado de los progenitores. Además, en caso de que los progenitores sean religiosos o creyentes, buscar el apoyo de un guía espiritual puede ser una buena fuente de apoyo.

Asistir a un grupo de apoyo: esta alternativa permite a la familia ponerse en contacto con otras que han pasado por la misma experiencia y compartir la vivencia. El punto positivo de estos grupos es que se pueden llevar a cabo de manera presencial o en formato virtual.

Contactar con un/a profesional de la salud mental: en casos en los que el duelo se complica o la familia no dispone del sistema de apoyo adecuado, contactar con un/a profesional de la salud mental especializado/a en duelo gestacional puede ser una muy buena opción. Disponer del apoyo de un/a profesional no es exactamente lo mismo que recibir el apoyo de un familiar o amigo, puesto que, aparte de apoyar a la familia durante este proceso, el papel del/a profesional es el de ayudar a avanzar hacia la aceptación de la pérdida.

Recordar y honrar al bebé no nacido: hay familias que encuentran consuelo en conmemorar a su bebé no nacido. Esto se puede hacer de muchas maneras, como creando una caja de recuerdos con objetos pertenecientes al bebé (imágenes de las ecografías, ropa y complementos ya comprados para el bebé, dibujos hechos, etc.).

Además, a lo largo de los últimos años, en los cementerios de algunas ciudades se ha creado un espacio para recordar a todos aquellos bebés que se han ido antes de llegar. Eso permite a las familias poner una placa con el nombre de su hijo/a y la fecha de su fallecimiento que pueden visitar siempre que lo necesiten.

Texto tomado de internet

Imagen todoslosbebesnacen

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