Resurgir tras la pérdida traumática de tu bebé

en AdultosEntrevistasNiñosTestimonios por Rosario Rey

Anna Targarona perdió a su bebé en marzo de 2019. Se trataba de su tercer hijo, era una niña, se llamaría Ania. En la semana 17 de su embarazo, después de hacerse la amniocentesis, acudió a una revisión. No había latido. El de su hija se había parado, el de ella se congeló.

La pesadilla de dolor, rabia e incomprensión de Anna la llevó a fundar la Asociación Ania, donde expresar y compartir el duelo perinatal y recibir apoyo e información, y a realizar cortometrajes donde plasma su dolor. Su corto “Ania” tiene el premio del público del Festival Ras i Curt de Ullastrell.

“Yo tengo dos niños que están vivos, Gerard y Marc, y Ania, mi bebé, que está en el cielo -relata Anna-. Es muy importante integrarlo, mis hijos saben que tienen una hermana, yo les hablé con naturalidad de lo que había pasado y lo pasaron mal, lloraron, como es necesario, pero ahora están contentos porque con la asociación podemos ayudar a otras familias”.

Anna todavía siente un doloroso pinchazo en el corazón cuando recuerda la muerte de su hija:

«Yo tuve violencia obstetricia. En 2019, embarazada de 17 semanas, fui a mi ginecóloga para una revisión tras la amniocentesis y me dijo que no había latido, me quedé muerta, no te lo esperas, siempre crees que irá todo bien. Mi ginecóloga me planteó dos cosas: para ella el cielo era ir a una clínica abortiva porque te sedan y no te enteras, pero es que tu vida sigue y al día siguiente estás con la barriga. Para ella era muy traumático ir a una clínica grande en la que tienes que parir; sin embargo, es algo que se aconseja psicológicamente para transitar el duelo de forma sana porque cuando pares te das cuenta de que tu bebé está muerta».

«Me mandaron a una clínica abortiva» 

¿Qué ocurrió?

La ginecóloga me mandó a una clínica abortiva con la mejor intención del mundo pero con el hándicap de que estaba con otras mujeres que no querían el bebé y no las juzgo ni mucho menos, pero mi situación era distinta. Todo es muy frío, no te dejan estar acompañado, no te hablan de psicólogos especializados en duelo ni de asociaciones ni nada. En estas clínicas, además, depende de la semana en la que estás te cobran un precio u otro y, como todo es confidencial, eres simplemente un número. Hay un reportaje de “Salvados” sobre esto que todavía no he tenido el valor de ver. Yo he tenido dos duelos, el de Annia, que he tardado año y medio porque ni mi corazón ni mi cuerpo lo habían asimilado, y el de mi experiencia. Fue traumática, horrible, horrorosa, lo pasé muy mal. Estuve tres meses absolutamente perdida, ni siquiera el médico de atención primaria te decía más allá de que físicamente estabas bien.

¿Cuáles son las principales emociones que surgen?

Soledad porque estuve sola en la clínica, rabia por el trato recibido, culpa pensando por qué me ha pasado a mí y mucha tristeza. Se te mezclan muchas emociones, es súper importante canalizarlas y sacarlas porque si no las sacas se te quedan dentro y de ahí surgen las enfermedades.

¿Surge también mucho miedo a volver a quedarse embarazada?

Sí, suele ser muy traumático. De hecho, hay psicólogas especializadas que te ayudan a superar estos miedos, a bajar la ansiedad que se producen después de tener un aborto.

Recursos para transitar el duelo 

¿Qué te ha ayudado a superar tu duelo?

  • Me han ayudado muchísimo los cortometrajes que he hecho porque he tenido que analizar y canalizar esa energía. He hecho uno en el que se expresa el dolor de la madre; otro, ”Kai”, pionero, porque es la visión de un niño de 8 años que pierde a su hermano en el vientre materno y otro que se llama “El árbol del recuerdo”. Quiero hacer otro con la visión del padre, más silenciado aún en estos casos en los que ya de por sí la madre queda invisible. Si nosotras estamos estigmatizadas, ellos no existen. Hay un libro que expresa muy bien esto, “El nadador en el mar secreto”. Ahora necesito financiación para poder difundirlos y así concienciar sobre el tema.
  • La asociación también me ha ayudado mucho. Quería un punto de encuentro en el que encontrar todo ese tipo de información y apoyo que yo no tuve en su día. Atiende el duelo gestacional, perinatal y neonatal. Tenemos psicólogos especializados en estos duelos, grupos de acompañamiento mutuo, talleres… Hablar ayuda muchísimo. Me siento satisfecha de poder ayudar a la gente y con mucha fuerza para concienciar y acompañar, que es fundamental. Uno de los lemas de la asociación es el acompañamiento emocional desde el minuto cero. Lo que hubiera invertido para mi hija lo estoy invirtiendo para la sociedad y me siento como el ave fénix.
  • También me ha ayudado, guiada por una psicóloga experta, cerrar el ciclo de mi duelo: escribí una carta a mi hija que luego quemé, hice una meditación, enterré unas muñequitas para ser consciente de que mi hija estaba muerta porque no la había visto, planté un árbol… han sido una serie de rituales que me han ayudado mucho.

¿Entre lo más doloroso está no poder despedirte?

Sin duda. Yo no vi el cuerpo. Hay gente que sí lo ve, incluso fotógrafas que te hacen fotos con el bebé porque ayuda muchísimo a poder hacer el duelo. Es un recuerdo que puede parecer macabro pero es sanador porque a raíz de que tú ves a tu bebé muerto empiezas a hacer el duelo. Si no, es como un fantasma. También se están extendiendo cada vez más por suerte los espacios del recuerdo en cementerios de toda España, un lugar donde las familias que han sufrido esto puedan ir y llorar.

Como dices, no se da importancia al dolor de la madre ni del padre, ni de los hijos…

Sí, toda la familia sufre, también los abuelos. Es muy importante hablar con tus hijos con naturalidad en casa, ellos están muy ilusionados con que van a tener un hermanito y no sólo no lo tienen sino que ven a sus padres tristes y llorando. Es necesario hablarlo para entenderlo y aceptarlo. Sin embargo, hay gente que no se lo dice por miedo a que sufran. Se tiene que hablar abiertamente de la muerte porque somos vida y muerte, es un círculo.

Fuente https://transitarelduelo.es/resurgir-despues-de-la-perdida-traumatica-de-tu-bebe/

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