El duelo perinatal y como hacer una buena gestión emocional

La muerte es uno de los aspectos que más miedo nos sigue haciendo. Y es tanto la desazón que nos genera que continúa siendo un tabú a nuestra sociedad. Pero dentro de este mismo tabú, podríamos decir que hay un tipo de duelo que todavía se encuentra más tapado. Este es el duelo perinatal, que se refiere a la pérdida de un [email protected] durante la gestación o al poco de nacer.

Es un duelo que no está del todo reconocido, a pesar de que asociaciones como ANIA están haciendo esfuerzos al respeto. La falta de voz y de visibilidad hace que tampoco se reconozcan a las personas que lo sufren. Las madres, los padres y otros familiares tienen que convivir con la ausencia de un bebé que ha muerto durante el embarazo, no ha nacido en vida o que ha muerto al poco de nacer.

Se hace necesario una mayor conciencia no solo en el ámbito social, sino en cuanto a los profesionales de la salud, en especial en los entornos de ginecología, pediatría, psicología, psiquiatría (ámbito de la *perinatología).

Es vital que se produzca un buen acompañamiento a las familias en este proceso, puesto que tal como hemos dicho la falta de visibilidad genera que se produzcan conductas a erradicar como: una falta de sensibilidad y empatía; juicios y comentarios despectivos; frases que son malos «clichés» y que causan un gran dolor; infravaloración de la pérdida; frialdad emocional; el mismo silencio; hacer como si no hubiera pasado nada…

Es necesario que todos estos profesionales puedan contar con recursos para poder hacer frente al acompañamiento de las personas que están sufriendo el duelo.

La pérdida de un hijo/a sea en la etapa que se encuentre genera una herida emocional que se tiene que trabajar. Es por este motivo que un entorno y un acompañamiento profesional puede marcar una auténtica diferencia en la hora de facilitar la gestión emocional.

Porque los lutos no se pueden tapar, solo se pueden transitar. Es fundamental que haya un reconocimiento para que las heridas emocionales no se congelen.

Es recomendable:

– Dar espacio a la madre y al padre y a los familiares.

– Mostrar una actitud empática y atenta hacia ellos.

– Respetar sus tiempos y sus necesidades emocionales.

– Acompañar y apoyar en las ocasiones que lo pidan.

– Adaptarse a las necesidades cambiantes que puedan surgir según sus situaciones.

– Facilitar el habla y hacer mención del niñ@ a en vez de taparlo.

– Efectuar acciones que permitan liberar emocionalmente el sufrimiento.

– Dejarse asesorar por profesionales expertos en el campo.

– Realizar actos o acciones que permitan simbolizar el vínculo con aquella criatura i su despedida.

– Permitir que la voz de sus padres pueda llegar a difundirse como una forma de romper con los «tabúes».

– Participar en grupos i asociaciones como ANIA como una manera de ayudarse mutuamente.

Esperamos que con este artículo más personas puedan llegar a comprender una realidad que no siempre se encuentra muy entendida y aceptada. Entre todos/se podemos efectuar este cambio.

Por una sociedad más consciente y capaz de ayudarse mutuamente.

Equipo OWL INSTITUTE

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